Había un niño muy grosero, en el colegio le
echaba la culpa a los demás, se llamaba Cristian. Un día a Cristian le mandaron
una anotación, otro niño lo vio arrancando la hoja de la anotación, el niño que
lo vio, fue corriendo para donde la profesora y le dijo que Cristian estaba
arrancando la hoja, la profesora fue donde Cristian y lo regaño, Cristian tan
triste se fue para su casa.
Cierto día, Cristian tuvo un sueño con los Ángeles,
diciéndole que un niño grosero nunca realizaría sus sueños, le enseño a ser un
niño respetuoso y obediente y se dio cuenta el respeto une a las personas.
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